EL EDUCADOR DE CALLE Y LA PREVENCION

 

El Educador de Calle está comprometido con el cambio social. Es un inconformista con el sistema. Le interesan los sujetos en particular, pero también la intervención comunitaria, para permitir que individuos que ahora están al margen puedan incorporarse de nuevo al lugar de donde fueron apartados. Por eso se relaciona o compromete con todos los estamentos de la comunidad, a los que trata de informar, orientar, dar pistas, sugerencias e indicaciones de la necesidad de «readmitir» a todos los miembros que adolecen de «escasa educación». Asimismo pedirá que la comunidad se exprese, dialogue, aporte sugerencias y tome iniciativas constructivas en favor de los jóvenes con conflictos cronificados.

 

El Educador de Calle no impone un espacio restringido para el encuentro, ni un medio diferente al que habitualmente utilizan los chavales, ni un lenguaje, ni siquiera unas normas. El Educador se adapta a lo que existe, al entorno cotidiano de la persona, al barrio donde están las familias, los amigos, los lugares de encuentro... En ese medio abierto el Educador es percibido como alguien cercano si posee el «don» de ganarse la confianza de los individuos. Su persona, su tacto, la forma de abordaje... posibilitarán ese acercamiento progresivo que le adentrará en las realidades que quiere descubrir y conocer para poner en marcha procesos de cambio que trasnforme la vida de las personas.

 

 

LOS OBJETIVOS

 

El objeto de la intervención del Educador de Calle es la comunidad en su conjunto, ya que cuando hablamos de inadaptados y marginados debemos implicar en el proceso al entorno más próximo. La comunidad tiene capacidad para afrontar los problemas y mejorar la calidad de vida de sus miembros. No sólo es suficiente la buena voluntad, es necesario despertar la sensibilidad y responsabilidad para crear recursos que transformen una realidad que afecta a todo el conjunto de la población: Niños sin escolarizar, delincuentes, drogodependientes, etc.

 

Por tanto, el objetivo del Educador de Calle cara a la comunidad será apoyar o provocar un cambio de las condiciones sociales.

 

A nivel individual, los objetivos serán:

 

- La prevención de conductas calificadas como «desviadas»;

- la reeducación y la reinserción social a través de una acción sobre el sujeto, potenciando todas sus capacidades;

- el fomento de la creatividad y la iniciativa;

- la mejora de las relaciones con la familia, los amigos, la comunidad;

- el restablecimiento de la seguridad en sí mismo y de las capacidades innatas;

- mejorar la comunicación y la afectividad;

- ofrecer alternativas al ocio;

- reorientar la escala de valores y las motivaciones;

- dotar al sujeto de habilidades necesarias para su adaptación al medio.

 

A nivel comunitario se pretende incidir sobre:

 

- El grupo de amigos: Relación, amistad, tiempo libre, formación de «conciencia de barrio»...

- La familia: Conocer a los padres, ser aceptado, mediar en la solución de conflictos...

- La escuela: Contacto con profesores, mejorar el rendimiento, orientar...

- El barrio: Colaborar con los distintos servicios, asesorar, dinamizar...

- El mundo laboral: Información, asesoramiento burocrático, etc.

- La estructura jurídica: Apoyo, ayuda, relación con abogados, informes...

 

 

CÓMO ACTUAR

 

La visión que tengamos del «sujeto en conflicto» antes de iniciar una intervención personalizada es importante. Una visión que prejuzgue, califique o etiquete, condenará al fracaso nuestro proyecto. Habrá que entender al sujeto en su conjunto, su realidad y circunstancias, respetando su forma de ser y entender la vida, aunque no la compartamos.

 

El «sujeto en dificultad» no ha sabido, no le han enseñado o no ha podido socializarse con nomalidad, por lo que entra en conflicto con el entorno, pero ¿deja por ello de ser una persona con ausencia de vida interior, apática y desmotivada hacia todo lo que le rodea? Desde luego que no. Estos individuos también tienen opciones, una forma de ser y actuar, de entender la vida. Sus metas y objetivos no difieren demasiado de los de cualquier otra persona: Bienestar, dinero, posición, afecto... Lo que ocurre es que a menudo utilizan medios ilícitos para conseguirlos: Drogas, robos, chantajes, violencia... Y ésto lo hacen de forma impulsiva, sin prever las consecuencias negativas o valorar otros métodos con resultados a más largo plazo. Por eso el Educador debe enseñar a retrasar las gratificaciones, a que sólo renunciando a pequeñas gratificaciones se pueden alcanzar otras mayores; ayudando al joven a descubrir sus potencialidades internas para que pueda generar caminos permitidos que no sean antagónicos con lo que la sociedad espera de él.

 

El Educador analiza con el joven las dificultades, le ayuda a examinar las ventajas y los obstáculos de las mismas y las opciones probables para que sea el propio sujeto quien decida libremente según su voluntad, sin imposiciones, pero a sabiendas que:

 

- La sociedad tiene unas normas de convivencia;

- que es preciso respetar los límites si no deseamos enfrentarnos con las libertades de los demás;

- que dependerán de él las consecuencias que se deriven de su elección;

- que, a pesar de todo, estaremos a su lado para prestarle apoyo y examinar reposadamente los resultados de cada elección, para que:

- no sean frustrantes los resultados negativos,

- buscar otros posibles caminos,

- felicitarle por sus aciertos,

- ayudarle a construirse como persona.

 

La metodología que usa el Educador de Calle se basa en:

 

- La convivencia cotidiana y de manera cualificada;

- la dinamización de esa convivencia, a fin de despertar conciencias, animar a la participación, fomentar la integración, desarrollar la aptitud crítica, la asunción de responsabilidades...;

- el respeto por la libertad de las personas, donde el Educador es un personaje que ayuda, media y apoya procesos sin determinar o imponer criterios propios;

- la transformación del individuo, de la comunidad y de la sociedad en general;

- el trabajo en equipo, encaminado a prestar atención y dar respuestas a todos los aspectos de la persona y la comunidad;

- la evaluación continua, desde que se inicia el programa hasta el final, que nos permita un conocimiento fiable de los cambios que se generan, las nuevas necesidades que surgen, la idoneidad del método empleado, etc., incluyendo los resultados a la intervención.

 

El Educador de Calle trabaja en el área de la prevención y la incorporación social fundamentalmente, incidiendo en ambientes no formales educativamente, estableciendo relaciones humanas directas y abiertas con jóvenes marginados e inadaptados, sobre todo para:

 

- Mantener una relación de ayuda, fundamentada en la amistad y la afectividad;

- que los jóvenes se den cuenta de sus problemas, interpretando su existencia;

- que busquen las soluciones individuales o colectivas necesarias, analizando la situación y dando respuestas creativas para su solución.

 

Las actividades educativas de calle tienen como objeto dar sentido a la solidaridad, a la responsabilidad y a la convivencia, donde deben implicarse individuos y grupos. El Educador será un punto de referencia, con el que se puede contar, al que poder acudir, que hará de mediador entre el joven y la comunidad, facilitando de esta manera su crecimiento afectivo y social y comprometiendo a las instituciones y al barrio en el cambio que debe generarse.

 

 

DÓNDE ACTUAR

 

«... Nos enfrentamos a nuevas modas, nuevas formas de estar en sociedad, que afectan a grupos importantes de jóvenes relativamente normalizados en otras esferas de su vida...».

                                                                  (Estrategia Nacional sobre Drogas 2000-2008)

 

El marco de actuación del Educador de Calle es la vida diaria, donde surgen los conflictos que ayudan a madurar o a desestructurarse. La reflexión que hagamos de la vida y la mediación sobre la misma es lo que realmente va a educar. De ahí la conveniencia de descubrir situaciones para ayudar al joven a analizar, meditar y dominar sus experiencias de forma libre, consecuente y organizada.

 

Cada persona debe encontrarse a sí misma, reconocerse e identificarse para ser capaz de manejar la realidad de manera fecunda, lo que le aportará, en consecuencia, satisfacción, bienestar y seguridad.

 

Desde donde transcurre la vida cotidiana, el Educador se sitúa para trabajar educativamente las reacciones libres, espontáneas y vitales de las personas en crecimiento, sus conflictos, contrariedades y dificultades, con una intervención crítica (ver, juzgar, actuar), es decir, con una praxis educativa (acción+reflexión), incluso aprovechando los pequeños momentos para favorecer la relación con el individuo o el grupo.

 

La ciudad es la consecuencia del desarrollo industrial del último siglo, donde surge la masificación de cosas y personas, el consumo generalizado, el aislamiento, la insolidaridad, la crisis de valores y, consecuentemente, el paro, la droga, la delincuencia, etc.

 

El Educador de Calle debe situarse, reconocer la incidencia que ejerce este ambiente sobre niños y jóvenes o cómo la desintegración familiar, la escuela frustrante y la desprotección inciden en sus comportamientos y en la forma que tienen de entender la vida. El Educador se sumerge en la comunidad para, desde ella:

 

- Integrarse plenamente y profundizar en su realidad;

- conocer a las personas objeto de su intervención;

- despertar una conciencia crítica, constructiva, alentadora.

 

La atención educativa desde la comunidad será la más adecuada en cuanto a la prevención de las drogas o la incorporación social, pues desde ahí se puede actuar antes de que afloren los problemas y dificultades. Habrá que trabajar para:

 

- Que la comunidad tenga una visión clara del problema,

- acepte la parte de responsabilidad que le corresponde,

- se creen medios y recursos para dar respuestas constructivas.

 

Mediante la intervención educativa con grupos e individuos buscará mejorar sus capacidades de relación, su equilibrio, sus recursos... para que crezca como persona preparada para entenderse a sí misma (quién soy, por qué soy, cómo soy) y comprender el mundo (dónde estoy, cómo estoy, a dónde voy).

 

El Educador interviene desde el conflicto que se da en las etapas de maduración y cambio y, por tanto, de desarrollo físico, psíquico y social, pero también de toma de decisiones y de poseer responsabilidades. De esta forma, el joven va quemando etapas y puede acceder sin dificultad a nuevos contextos de relaciones, intereses y exigencias.

 

Ciertamente, existen sujetos que presentan necesidades educativas especiales, que viven situaciones de riesgo, ya sea por motivos personales o sociales, a los que hay que dar respuestas preventivas pues, aunque no consuman drogas, es posible que vivan en ambientes deprimidos económica o culturalmente. Ahí se hace preciso intervenir. Es en este contexto donde el Educador, gracias a su compromiso, pretende ser eficaz en la prevención del consumo, sobre todo de los menores:

 

- Conociendo los recursos y contribuyendo a su optimización;

- ayudando a la inserción de los sujetos en su entorno familiar, escolar, cultural, social...;

- colaborando con las instituciones: Apas, escuelas de padres y madres, reivindicaciones, campañas...

 

A donde no llegan los profesores, la policía, los trabajadores sociales... el Educador de Calle se hace presente con su compromiso de actuación, sus conocimientos, su forma de estar y acompañar, su manera de orientar, sugerir, marcar pautas... Así, el Educador interviene sobre:

 

- Las causas del problema,

- las condiciones que generaron el problema,

- las consecuencias del problema,

- los individuos que sufren el problema

 

En resumen, la figura del Educador de Calle, a pie de obra, junto a otros profesionales de la psicología, la pedagogía y el trabajo o la educación social, es clave a la hora de plantearse programas preventivos o de incorporación social entre adolescentes y jóvenes, sobre todo cuando se diseñan para marcos tan complejos como son los barrios. La evaluación de las acciones nos van a permitir conocer los resultados de su trabajo y así poder dar respuestas a las necesidades que surjan, clasificando objetivos, eligiendo métodos y las técnicas idóneas que perfilarán las actuaciones del resto de miembros del equipo socioeducativo.

 

 

 


Imagen

 
Curso a distancia toda España: EDUCADOR-A DE CALLE


Matricula:  ofertas y descuentos

 Diploma acreditativo.

 



Imagen


Curso a distancia toda España: EXPERTO EN EDUCACION DE CALLE

Duración: 1000 horas.
Titulo propio
Diploma acreditativo.
MATRICULA ABIERTA TODO EL AÑO.
DIPLOMA acreditativo, con nº de horas, contenidos y calificacion

Los alumnos que realicen el Curso de EDUCADOR DE CALLE más 4 a elegir entre: Psicologia para educadores, Animador Especialista en Dinamica de Grupos, Mediador Social en prevencion del alcoholismo, Mediador Social en prevencion de drogodependencias, Mediador Social en prevencion de malos tratos y violencia de genero, Experto en violencia juvenil, Mediador Social en educacion afectivo-sexual, Mediador en marginacion e inadaptacion social y Mediador Social Intercultural obtendrán, además del Diploma de cada Curso, el título propio de EXPERTO/A EN EDUCACIÓN DE CALLE (Intervención en medio abierto).

No es necesario matricularse en todos los cursos a la vez. Puedes hacerlo de uno en uno, a tu propio ritmo.


FICHA DE MATRICULA para cualquier curso


Solicitar mas informacion



 
Tambien para Hispanoamerica

 



 


ANIMACION, SERVICIOS EDUCATIVOS Y TIEMPO LIBRE

Formacion a Distancia y Permanente de Educadores/as
formacionadistancia@yahoo.es
http://animacion.synthasite.com



Apartado 3049 -36205 VIGO - España
Tfno/Fax.: 986-25 38 66 / Movil: 677-52 37 07 / 615-38 30 03


http://animacionservicios.wordpress.com

Síguenos en Twitter Siguenos en Facebook Siguenos en YouTube Siguenos en Tumblr Siguenos en Pinterest Siguenos en Linkedin Siguenos en Blogger
Instagram